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sábado, 8 de octubre de 2011

SEXO EN LA ZODIAC

DEPARTAMENTO DE APOYO PSICOLOGICO DE PESCADENTONPUNTOCOM








Los tutoriales de pesca no bastan, los vídeos selectivos de capturas no son suficientes, los trucos, coordenadas de pesqueros, tipos de cebos, etc. no cumplen completamente los objetivos. En los Kafelitos hay compañeros muy engurriaos y algo fartitos.

La directiva llega a la terrible conclusión que con la pesca no basta, no señó, al personal len farta shispa, una mihita dalegría.           

Al objeto de proporcionar un mayor servicio a los miembro@s de Pescadentónpuntocom, Canijojefe encarga al Departamento de Psicología un estudio serio.

¿Qué lenfarta ar gentío shipote? Nos pregunta el jefe desde el youtube.

Sr. Canijo podemos afirmar que a los foreros le falta sexo. El estudio demuestra que las salidas de pesca del fin de semana impiden que los colegas lleguen a la media anual nacional de coitos per cápita.

¿loz cualez? ¿Qué coza ezque jasen los guripaz con loz cohítos de la capitá? A loz jimpedíos sen lez rezpeta coño.

Nos referimos a que los colegas del foro hacen menos el amor que el resto de españoles.

Non pué sé, loz foreros jenmariconaos….Y un mohón Patronmenshu y otro mohonaso pa tu shicóloga.

Mire jefe:
De lunes a viernes trabajan o se buscan la vidilla, según que casos, y generalmente la pareja-parejo dice que no toca y que no se guarrea las sábanas hasta el fin de semana que hay cambio.

Nonmempieses con la cagá de pareha-pareho coño. Jaquí tooos con parejajembra.

Sería discutible, pero en otro momento. Como decía, los viernes tarde toca preparar carnadas, por la noche ver el gurú, empatillar y ver un rato el pescadentonpuntocom., y acostarse que hay que madrugar.

Zí eñó, ez lo que sanjesho enziempre,  encommo tié quensé. Y la parienta a vé er Sárvame de Lus

El sábado, antes del amanecer, parten hacia los distintos puntos, a veces a decenas de kilómetros. Después jornada de pesca, pelea con el estado de la mar, etc. Así que el sábado noche caen rendidos de cansancio. Sin relación alguna con la señora.

¿Encomo no noz damo er piro? Sintekeas en tierra, tiés el Carrefú, arreglá la sinterna, enbahá laz cortina y munchas encagarrutás premeditás. Endemá la zuegra y er comecoco de la cuñá.

El domingo, comida familiar, compromisos, el futbol, colgar las capturas en el foro, etc. etc. Cuando te das cuenta ya es lunes otra vez, y pasan las semanas en blanco.

¿gesta zeguro? ¿toa la peña? ¿Y er Joperlo entambié?

Bueno jefe, todos no. Sabiendo el déficit de los colegas del foro, algunos nos preocupamos entre semana de subir la estadística. La solución consiste en compaginar la pesca del sábado con el sexo. El sábado, tradicionalmente, es el día para ambas cuestiones y una no debe de anular a la otra.

Cagonlá, quenreliao senpone er tema. ¿Cómo carajasho se jesha un kiki en la sodia? Ez jartá difísil.

No tanto. Al igual que hay expertos en jiging, curry o fondo, hay expertos en sexo en zodiac. Es el caso de Tuxi.

¿Er Thusito? Cagonlá impozible. Er guripilla vié cormigo y nonloé guindao.

Bueno, nosotros tenemos un informe que demuestra todo lo contrario. Estuvimos con el en la Bóvedas para poder transmitir sus experiencias al resto.

Joooooé, lensites vídeoz engramuñando en la goma???

Si, pero desgraciadamente todos censurados por el administrador del Youtube.

Quen guarrindón er pendejo.

Algunas fotos tenemos, pero pocas.

Encomo cuá??

Tenemos una igualita que la que tiene con el dentonaco pero con el pene.

Nin zetecurra corgarla. Zi é la der pé y me tié jazta loz guevos, tá entoaz parte. Lo que fartaba juna con er nabo too enshipotao.

Pues nada, esa no la ponemos.

Tenemos otra en que sale también usted.

Janda ya. Jimpozible en la vía e pillao ar tushito shingando, Que noempué zé cohone. ¿Qué jashía yo entose?

Pues, según la foto, usted estaba durmiendo, mientras el sr. Tuxi copulaba.

¿jenké kedamo? Jestaba follando o copuqué?

Copulando, que es lo mismo jefe.

Puez eza tambié ar carajo.
¿Entonces ponemos el informe?

He de decirle que no solo el sr. Tuxi practica el sexo en la zodiac, sabemos y tenemos pruebas que usted también.

Shipote, pué yajestá borrando too lo mío que cohone.

Un informe científico no se puede manipular jefe, además es por el bien de todos los compañeros

Cuergalo coño, iguá er personá jamprende a jengatillá iguá quenpatillá, que caraho.




INFORME PSICOLOGICO SOBRE SEXO EN LA ZODIAC.


Nos embarcamos en la Menchu, la psicóloga, el cámara, la redactora y la asesora de Pescadenton.com, acompañados por Patronmenchu, dos marineros de brega y un capitán de la marina mercante, en excedencia, que no conocemos pero que estaba en la sentina en el momento de la partida.

Patronmenchu pone rumbo a las bóvedas. A la llegada observamos una zodiac, abarloándonos por babor. La psicóloga comienza el estudio.

Buenos dias. ¿ Es usted el sr. Tuxi.?

Zi, eñorita.

Venimos a realizar un estudio sobre la práctica de sexo en las zodiac. ¿es cierto que es usted un experto?

Zi, eñorita.

Podría subir, o mejor bajar a su zodiac para realizarle unas preguntas y comprobarlo.

Zi, eñorita.

Bien, ya estamos aquí.

En esos momentos la psicóloga de pescadentompuntocom se encuentra sobre la zodiac del sr. Tuxi.

Que blandita, y como se mueve.

Zi, eñorita.

¡Como te ha dado el sol!, estás mas rojo que un cabracho, ¿llevas mucho rato?

Non, sinco minuto na má fondeao,……….. jezquetá uté ennua.

Bueno, esto es una prueba científica sobre el sexo y normalmente en el sexo se desnudan las personas, hay que desinhibirse. ¿Ves a todos los que están en la cubierta de la Menchu ?

Jestán tos en pimporretas eñorita ¿Eze de la tranca é er patronmenshu?

Efectivamente es el Patrón.

Er Patronmensu é un crá, zi eñó.

Y que lo digas, si yo te contara……. Pero vamos al asunto. ¿Es cierto que practicas el sexo en la zodiac?

Zí, eñorita.

Te rogaría que fueses mas extenso en tus respuestas. ¿Practicas el sexo muy a menudo cuando estás de pesca?

Zí, eñorita, toas las veses. Enziempre quen sargo siempre mentraigo jun dentón o jun pargo. Y jheso un kiki endemientra.

¿Siempre siempre hechas un polvete?

Bueno, zi la coza eztá emburría doz y zi enmierdá tré, panó burrirme munsho.

Entonces es cierto. Me alegro de conocer el dato. Pondremos dos de media por lo que cuatro sábados al mes por dos son ocho polvetes.

En verá, eñorita, nosactamente.

¿Cómo que no exactamente? Dos por cuatro ocho.

Ezque jentrezemana tambié sargo, y muncho diaz manburro mogollón.

¿Entonces cuantos a la semana?


De quinse a veinte independiendo la marea y er magón.


Has hecho polvo las estadísticas. Y claro ¿siempre vendrás solo con la pareja? Por eso de la intimidad y el espacio.

Quenvá, cazisempre vié er Canio cormigo.

¿Haceis un trío? Que liberales y que modernos.

No, eñorita, er Canio sentrahe la zuya. Aquí cá uno por zu lao en zu banda. Ar prinsipio solo mohaba er menda, jasta cun día menpilló.

Sr. Tuxi, es imposible en tan reducido espacio que no se percatara que usted estaba haciendo el amor.

Enverá, eñorita. Zon munshas laz jora de pezca y er Canio senquea tronco der tó, muy entrazpuezto. Entose yo aproveshaba par kiki, Jasta cun día sen dió cuenta por curpa de la patrullera.

¿Quieres decir que el sr. Canijo descubrió tus relaciones sexuales en la zodiac por culpa de la patrullera?

Den la patrullera no, eñorita, de los sinco siviles que estaban en cubierta. Me pillaron tos.

¿Y eso como fue? Que lío, tú, tú pareja el sr. Canijo durmiendo y una patrullera con cinco guardias civiles.

Ezo jestá enzecretao. No pué ezcribirlo. Zi loz colega seteran la jecagao der to.

Dejémoslo. Sigamos por donde íbamos. Usted practicaba sexo hasta que el sr. Canijo se dio cuenta y desde entonces ambos lo hacen pero de forma independiente.

Maz o meno, eñorita.

Y claro, alternáis la pesca con el sexo, un rato de pesca un rato de sexo. No está mal.

No, eñorita, lo jasemo a lanvé, pezcá y follá.

Eso que me dices es algo difícil, no me imagino estar pendiente de tu pareja y del puntero a la vez. Hay que estar en lo que hay que estar, con los cinco sentidos.

Er Canio quensabe de tó inventó una térnica nueva, pezcá y follá en bolas entero. Len desimo enbolantero aunque la ente dise mar disho erbolatero. Con jesa térnica pazamoz de laz caña. Jansuelamo jun corruco paquen dure, lo fondeamo zin plomeá paque senvalla mu leho y ar finá jamarramo el jilo a jundeo. Noztorbá de ná.

Algo he leído en el foro sobre el volatero, pero los foreros lo entienden exclusivamente como una técnica de pesca.

Porezo no trincan ná, enbolatero ez pezcá y follá zino nojencirbe paná.

Creo que el Papakike anda loco con esa nueva técnica, pero sin resultados.

Jahí eztá lonque digo. Er Papakike jase la mitá, zolo pezcá y nonsirve. Azi jestá to coraginao comoun gurruño.

¿Y el Patronmenchu?

Eze é un crá, jase la jotra mitá, namá follá y le jimporta un shipotón laz caña, er volatero y to lo que ze menea quen no tenga teta.

Recapitulemos el embrollo. Parece ser que tanto usted como el sr. Canijo practican sexo y pesca a la vez, pero separados, en la zodiac utilizando la técnica del volatero. ¿Podríamos hacer una prueba usted y yo? Una prueba científica de cómo hacer el amor y pescar a la vez.

Ezque justé nonzirve.

¿Cómo que no te sirvo de pareja?

La pareha tié que valé pa follá y pezcá y justé nonzirve.  Vajusté a vé.

En esos momentos el sr. Tuxi abre una bolsa y extrae una muñeca inflable. La psicóloga no sale de su asombro. Mediante un curioso dispositivo con un tubo, infla la muñeca desde la válvula de la zodiac. La muñeca coge cuerpo convirtiéndose en una rubia de aceptables proporciones y actitud cariñosa.

Jezta rubia é mi pareha. ¿Shula é?

Pues la verdad sr. Tuxi que no comprendo como puede decir que yo no valgo y esa muñeca inflable si vale. Para el sexo posiblemente ¿pero para pescar?

Enrecuerda justé er nombre der foro???

Si claro, Pescadentón.

Pué jesho, zomo lo má  en la pezca der dentón. Ze cohe un vivo empoterao y senjunde ar fondo. Enlevanta 4 brasas y se jamarra la línea ar tobillo de la rubia. Y la rubia alagua y se la deha corré.

Zi la rubia senjunde jazta er shosho, é un dentón shiquitillo.
Zi la rubia senjunde jazta er tetamen, é un dentón mediano.
Zi la rubia senjunde dertó, dertó, é un dentonaco o jun capitón. Er que tengo en la jafoto la jundió tré brasas.

En poresho la pareha ja de valé pa pezcá y follá, ¿jentiende eñorita?

Esta muy claro, evidentemente yo valgo para una cosa pero no para la otra…………….
Por cierto, veo que en la bolsa hay otras dos muñecas inflables, una morena y una pelirroja, una será del Sr. Canijo ¿ y la otra ?

La negrita morena é der Canio, la jotra non sepué deshí.

Y eso ¿porqué tanto secreto?

La pelirroa ez del Admín. Y der Admin non senpué jablá.

Lo veo absurdo, ¿Qué es el Admín ? ¿porqué no se puede hablar de el ?

El Admín ez quen tenborra der foro y te banea y te manda ar guano. Y en er foro enpongo laz jafoto pa dar por culo a la peña.

Ya entiendo, por lo que intuyo en esta zodiac os lo montáis muy bien entre la rubia, la negrita morena y la pelirroja del Admín, y a la vez pescáis esas maravillosas piezas, por lo que podemos demostrar que el sexo es totalmente compatible con la pesca en la zodiac. Muchas Gracias Sr. Tuxi.

Endená, eñorita. Que der Admín non jendisho ná vale??.

Descuide Sr. Tuxi. Nada de Nada del Admín. Hasta pronto.









                         









lunes, 3 de octubre de 2011

B O R I A

Me gustó la idea de Pescamediterráneo.com sobre un concurso de relatos. Como asíduo a ese foro, decidí participar y poner mi granito de arena en la iniciativa. Tras el proceso de votación, mi relato resultó ganador. Felicito a Pescamediterráneo por promover este tipo de eventos y agradezco a los que me votaron, no por sus votos y si por empatizar con mis líneas. 

Contar un relato de pesca se hace difícil, han sido tantas las experiencias vividas que se agolpan dificultando la elección. Todas ellas conforman una única historia personal, escrita en mi memoria a lo largo de muchos años y, como todas las historias, la mía tuvo un comienzo.

BORIA




El día no estaba para salir, la boria, esa niebla espesa que se asienta sobre el mar cada verano, inesperadamente hizo acto de presencia. Por otra parte el agua estaba plana, impecable. Llevaba varias semanas sin poder sacar el barco y mi deseo de disfrutar una jornada de pesca fue mas fuerte.
Tomé la decisión y en unos minutos dejaba atrás la bocana del puerto.

Mantuve el rumbo hacia el s-w sin tener definido el punto de fondeo. Curricanear los bonitos se descartaba como opción. Sin embargo, los dentones estaban abundantes. La escasa visibilidad incidía en una navegación lenta, excesivamente lenta.

Envuelto en la niebla, mis pensamientos dieron paso a los recuerdos. A un día del verano del 72 que la boria cubría la costa de forma muy similar y los acantilados del Cantal eran imperceptibles.

Recuerdo dejar atrás, entre jirones de neblina, las últimas casas de La Cala siguiendo el trazado de la antigua vía hasta pasar el primer túnel. Antes de llegar al segundo, bordeé el recodo rocoso para descender por una escarpada cornisa, horadada por siglos de oleaje. El olor a mar se intensificaba por momentos, la subida de la marea hacía rato que había comenzado. Serpenteando por la ladera llegué a la Cueva de los Novios, donde monté caña y carrete, dejándome caer hacia la percebera, una laja plana que, en la bajamar, sobresalía del agua cubierta de verdín y mejillones.

Era la primera vez que lo hacía solo, en ocasiones anteriores siempre acompañé al Lanchi, un pescador del pueblo de edad indefinible con el que trabé amistad en el rebalaje, yo intentando pescar al corcheo tras el rompeolas el, mas adentro, en la arena, reparando redes de copo.
Seguramente constatando mi persistencia y nulos resultados, una mañana me espetó sin mover la mirada de la red:
“shaval pa sacá argo quensirva tiés quir a los túnele”

No hizo falta mas, en menos de lo que se cuenta ya estaba sentado junto al desconocido pescador. Mis preguntas se agolpaban, sus parcas respuestas se hacían esperar. En cuestión de días ya manejaba conceptos como marea, enjuague, terminal de línea, cebo fresco, plomo corrío, puntero fino, grosor del pelo y……tantas cosas.

Sus comentarios hicieron que, poco a poco, entendiera la técnica de la pesca, el comportamiento de las distintas especies, el significado de “la raya” en el horizonte, esa línea lejana donde el azul del mar cambia de tono, la luna y sus mareas, el levante y el poniente. Enseñanzas tan antiguas como el hombre mismo, transmitidas a viva voz de generación a generación.

Día a día, bien temprano, volvía al varadero. Como un ritual, saludaba al Lanchi y el hacía un leve gesto con la cabeza. Durante horas me esmeraba en aplicar lo aprendido, con el agua por las rodillas, sin salir a tierra hasta oír:
“shabal asín ná de ná”

Momento en el que sabía que la clase comenzaba. Me cambiaba el terminal, hizo que desistiera de los sobrecitos de anzuelos montados, enseñándome a empatillarlos yo mismo, primero simples, después dobles, con nudos e hilo de confianza. Mas tarde vinieron los nudos de emerillón, los tipos de perlitas, evaluar el peso del plomo adecuado, mientras menos mejor “el terminal hay que jundirlo no fondearlo” decía. Las carnadas, siempre con cebo fresco y muy bien presentado, usando metros y metros de hilo elástico.

Una mañana me extrañó que el Lanchi estuviese de pié, junto a su chanca de madera, y no afanado con las redes. Por su postura intuí que me esperaba. Sin dejarme tiempo para el saludo habitual dijo “shaval hoy noz vamo por zargos”. Girándose sacó de la barca tres tramos de caña y una pequeña caja azul, metálica, de esas que sirven para guardar herramientas, poniéndose en marcha, descalzo, siguiendo el límite de la arena húmeda.

En poco mas de media hora llegamos a los acantilados del Cantal adentrándonos en sus túneles. Bajamos para tantear sobre las rompientes, era una delicia verlo pescar y, mas aún, oír sus comentarios, escasos en número y en palabras. Las capturas, en su mayoría sargos, se sucedían hasta dar por finalizada la jornada con un:
 “shabal ya eztá bien, argo sabrá que dehá pa mañana”

Varias veces fuimos juntos, pero ese día de julio, a pesar de la densa niebla, decidí hacerlo en solitario, posiblemente algo del carácter del Lanchi había prendido en mí.

Sobre la “percebera”, envuelto en un intenso olor a humedad, mar y algas, sentía el verdín bajo los pies. El agua batía y se retiraba viva dejando un rastro de espuma a la altura de los tobillos, la pleamar llegaría pronto. Las enseñanzas recibidas y acumuladas en un cierto desorden se ponían en práctica. Lanzaba una y otra vez, encarnando mejillón de la misma roca, hilando desde atrás, presentando la valva hacia delante, enjuagando de mientras.

La picada llegó inesperada, como suelen llegar las cosas buenas.
Fue franca y elástica, de esas que curvan el puntero con suavidad y contundencia, transmitiéndose a lo largo de la caña para proseguir por el brazo hasta la punta de los pies.

Pese a sacar algo de línea, el combate no fue excesivo, recuerdo apretar un poco el freno y girar levantando a la derecha, para evitar la huida hacia la base rocosa, recobrando de forma pausada y continua. Resultó ser un gran sargo breado, la mayor pieza clavada en mi vida. Recogí y deshice el camino, ascendiendo hacia los túneles para proseguir de vuelta hacia la playa.

El Lanchi se encontraba junto a la chanca plomeando un trasmallo, me situé a su lado y, sin mediar palabra, le enseñé la captura. Miró al inmenso sargo unos segundos y prosiguió su faena.
 “¿con meillones?”
“Sí, con mejillones de la percebera”, le respondí.
“¿Clavastes mas?
 “No, solo este. Algo habrá que dejar para mañana”
“Bien esho shaval”.

Y allí nos quedamos un buen rato sentados juntos en la arena, con la mirada descansando en “la raya”, estableciendo un mudo diálogo de sensaciones. Yo pleno de felicidad contenida, sintiendo aún el tirón de la picada, el Lanchi en su mundo, muy satisfecho, aunque eso lo supe con el paso del tiempo.

Seremos muy distintos los aficionados a la pesca, en mar, río, orilla, embarcación, ……..y con muy diversas técnicas, pero todas nuestras historias, diferentes entre sí, coinciden en su principio. Todos tuvimos a alguien que nos transmitió los primeros conocimientos, un abuelo, un padre, un amigo. En mi caso fue el Lanchi, un pescador, al que conocí por azar en un varadero, el que me enseñó a entender la pesca, respetar el mar y, sin duda, algo de la vida.
A todos ellos va dedicado este relato.

viernes, 19 de agosto de 2011

LA ULTIMA TOMA DEL PEÑON DE GIBRALTAR

Hace unos meses conocí en un lugar y en circunstancias que no vienen al caso, a un exmilitar y exlegionario con el que charlé de diversos temas relacionados con el ejército y la vida en Ceuta y Melilla, debido a mi infancia por esas tierras y Marruecos.  Entre guiskitos la conversación se fué animando y el personaje en un momento dado me pregunto:
 ¿a que no sabes cuando fué la ultima toma del Peñón de Gibraltar por militares españoles?,

 Hombre lo que se dice toma no hubo, mas bien intentos, le respondí.

Si hubo una última toma del peñón por militares españoles, en el año 1.996. Y esa no sale en los libros.

Sorprendido por la rotunda afirmación le presté atención y una nueva ronda, pidiéndole que me contara el asunto.

Lo que cuento a continuación es el relato de este exmilitar, que vivió en primera persona el suceso.
 En el relato aparece como el cabo Arensivia. Todos los nombres son inventados, no así los hechos, verídicos, que transcribo tal y como me contó.

Junio de 1996

I
Como todos los sábados el cabo Arensivia y los soldados de primera Méndez el malaguita y Porcuna, así llamado por su jiennense pueblo de nacimiento, salieron del acuartelamiento SAM de San Roque compartiendo coche y gastos en dirección a Gibraltar. La visita de los sábados al peñón se había convertido en un hecho habitual junto a las copas en el Cheri de Algeciras y, si las hembras no terciaban, terminar la noche en el garito de la Charo en busca de cariño.

El atasco de entrada al Peñón no fue de los mas severos, en unos 45 minutos ya habían pasado el control de frontera consiguiendo plaza en el parking de Main Street, la calle principal, por la que se dirigieron a la tienda de M´baty, un pakistaní conocido de Arensivia de la época de Ceuta, cuando, según no se cansaba de repetir si iba algo cargado, era un caballero legionario español, con graduación de sargento y no un “soldao denmierda”, al que invitaron desde el gobierno militar a coger plaza de cabo en San Roque junto al capitán legionario, rebajado a teniente, Ramón Extremera, por un chungo asunto de cuernos. Refriega en la que se vieron implicados la mujer de un capitán en maniobras, Extremera y el propio Arensivia que daba cobertura a su capitán, como debía ser y siempre ha sido.

Camino a la tienda, Arensivia observó la presencia de grupos de reclutas remoloneando por los numerosos escaparates de la calle Main, señalándolos exclamó enojado:

“Cagonlaputa jostia, mira que se les dice veces. Los novatos no puen vení al Peñón coones, y fíate, toa la calle llena de pelones”
Es que están agilipollaos mi cabo, respondió el malaguita. Es el primer fin de semana libre y san venío pacá. ¿Los empuramos?
Si hombre, les metemos el paquete en Gibraltar no te joe. Y luego nos empuran a nosotros ¿ya estás fumao?.

La tienda del pakistaní era el clásico bazar en el que hay de todo, textiles, equipos de música, cámaras, etc, amontonados durante años, sobre estantes, con el único objeto de configurar un decorado aceptable, pues hace tiempo que solo se comerciaba, cara al público,  con licores y tabaco, la trastienda era muy distinta. Tras los saludos habituales, M´baty les organizó unas bolsas con cartones de Winston botellas de Chivas y JB, regalándoles unos cuantos mecheros y una gorras de Marlboro.

I I

En esos mismos instantes un grupo de unos 12 reclutas habían descendido del teleférico que transportaba turistas a la zona alta del peñón, paseando por los alrededores. Una gran cantidad de macacos sin rabo pululaban por las inmediaciones en busca de comida y golosinas que los visitantes eran pródigos de ofrecer, pese a que Rayan, el experto local en primates siempre por las inmediaciones, no parase de repetir “Comida a los monos No”

El recluta Pablo Martínez, junto con otros compañeros, se dirigió a las estribaciones del monte donde varios simios revisaban un contenedor de basura. Al acercarse los reclutas, la atención de la manada se centró en ellos y, muy especialmente, en Martínez que llevaba un paquete de patatas fritas en la mano. En cuestión de segundos el recluta estaba en cuclillas ofreciendo el contenido de la bolsa a diestro y siniestro, siendo rodeado por los monos con gran algarabía.
De repente un macho, algo viejuno y resabiado, extrajo la cartera que le sobresalía del bolsillo trasero del pantalón, quedándose olisqueando el objeto. Martínez se percató del hurto y, girándose, se irguió presto a recuperarla. El movimiento brusco y posterior acercamiento del humano provocó que el primate huyera emitiendo agudos gritos, siendo imitado por el resto, que tenían muy claro eso de que “corre y después pregunta”.

La reacción del grupo de reclutas no se hizo esperar, corrieron detrás de los monos profiriéndoles insultos y comentarios jocosos a Martínez, que encabezaba el grupo perseguidor.

Otros reclutas, observando el incidente corrieron en pos de los primeros, al igual que una decena de monos, cruzándose con los perseguidores. La manada del carterista pronto ocupó una elevación rocosa parando, deteniendo su huida. El mono carterista mordisqueaba su trofeo, abriendo su interior, del que extraía papeles y billetes de moneda lo que suscitaba el interés de sus congéneres que pugnaban por conseguir algún resto.

I I I

El recluta Rivas, de Pinos Puente en Granada, fue el primero en acertar de lleno con una pedrada en la cabeza de un macaco, produciéndole al despistado animal una brecha y un ataque de pánico. El resto de reclutas se animó a probar puntería con suerte diversa. Los chillidos subieron de tono y el mono carterista seguía manteniendo la cartera.

La tremenda escandalera hizo que el naturalista Rayan, el responsable del teleférico y un boby local se acercaran a la zona de combate, comenzando a recriminar la conducta de los reclutas, estos no se amilanaron  plantando cara, comenzando los empujones, mas tarde los puñetazos y alguna patada en los cojones de los súbditos de su majestad.

El teleférico seguía transportando mas reclutas a la zona de los hechos que, aunque desconocían lo que sucedía, se unieron a la fiesta sin preguntar. Igualmente la llamada del boby hizo que un grupo de policías subieran y se integraran, igualmente sin preguntar, al evento.

Los reclutas arrasaron en las primeras escaramuzas, haciendo retroceder a los británicos hacia la zona baja, con el resultado de 2 bobys perjudicados, 1 boby algo mas perjudicado, el naturalista hecho un guiñapo y 4 monos de baja. En el otro bando brechas, contusiones, algunas dentaduras que retocar fruto del certero uso de las porras, y poco mas de relevancia.

En los minutos que siguieron reinó una extraña quietud. Ni los monos proferían ya sus alaridos, manteniéndose expectantes. El carterista jugueteaba con su cartera cada vez mas mordisqueada y vacía. Los reclutas se acomodaron en una vaguada lateral evaluando situación y daños.

El silencio fue roto por el sonido de una voz en megafonía:
“Les habla la policía de Gibraltar. Procedan a descender. Depongan su actitud. Están todos detenidos”
Otro grupo de reclutas llegaba a la zona, al parecer subir y ver a los monos era objetivo general, quedando junto al resto de turistas sin saber el motivo de la, ya elevada, presencia policial y las órdenes de megafonía.

Desde la ladera se oyó otra voz, la del recluta Rivas:

“Somos soldados del ejército español y de aquí no nos movemos. Ni vamos a ir detenidos a ninguna parte”

La palabras de Rivas surtieron efecto inmediato, las emisoras de la policía comenzaron a transmitir que un grupo de militares españoles habían organizado una violenta refriega, haciéndose fuertes en la ladera superior del peñón. La información continuaba con el dato de policías y civiles gibraltareños heridos de diversa consideración, del estado de los monos nada se comentó.

Los reclutas recién llegados requirieron información a los integrantes del nutrido cordón policial. Las respuestas fueron hostiles y desabridas lo que originó que estos quisieran unirse a sus compañeros. La policía intentó evitar que mas militares se sumaran al grupo de la ladera, produciéndose un rifirrafe, suavecito, con el resultado fifty fifty, mas o menos la mitad fueron detenidos y transportados a la comisaría y el resto consiguió unirse a Martínez, Rivas, y compañía junto a los monos del peñasco.

I V

Dos llamadas telefónicas se producían casi simultáneas en esos momentos.

La primera la recibe Arensivia.

“Coño Malaguita coge la bolsa que me suena el móvil. Dígame. ¿er qué?. ¿Quiénes? ¿onde dise questán?.¿que jan jheso que cosa?
Cagonlaputa, cagonlaputa, cagonlaputa mir pare de veses.

Los hechos históricos suelen tener todos una frase célebre y determinante. Este caso no iba a ser diferente. Arensivia exclamó: Voy payá yá.

La segunda llamada la recibe el coronel de las fuerzas armadas de su majestad británica Sir Wallas Rampling, que en esos momentos se agenciaba un gin tonic en el club marítimo del peñón. (la llamada se reproduce traducida al español).
“Si capitán soy yo dígame.  ¿Militares españoles en la Roca? ¿ataque a la policía? ¿Dónde? ¿Cuántos heridos?
Declare la alerta y disponga de cinco unidades en el lugar de los hechos. ¿Cómo dice? Pues claro que con el armamento reglamentario. Limítese a controlar la zona y espere órdenes. Me dirijo al cuartel.   

Arensivia acompañado del Malaguita y Porcuna tuvieron que realizar parte del ascenso a la roca a pié, campo a través, en esos momentos tanto el teleférico como la carretera estaban cortados por la policía. Bordearon por la cara norte y siguieron un sendero desde el que pudieron contemplar la situación. Los turistas habían sido retirados quedando únicamente los coches de policía y los jeep del ejército. Los militares ingleses con brazaletes de policía militar, pertrechados para el combate y con armas de asalto formaban una media luna en la zona baja, tras ellos los policías. A unos cien metros ladera arriba un grupo de “pelones” se encontraban agazapados entre las rocas y vegetación en una hondonada lateral junto a un escarpe lleno de macacos.

Con algo de dificultad los tres hombres llegaron a la hondonada. Al encuentro de Arensivia salieron los reclutas Pablo Martinez y Rivas, cuadrándose y realizando el saludo de rigor.
“A sus órdenes mi cabo”.
“Men podeis decí que mierdero es este??
Un mono me quitó la cartera y lo perseguimos para recuperarla, dijo Martínez, después llegó la policía que cargó con las porras y nosotros nos defendimos.
Les hemos dado bien mi cabo”, comentó Rivas.

La orden del coronel Sir Wallas Rampling llegó nítida a la emisora de radio del puesto de mando:
“Procedan a desalojar a los españoles y deténganlos. No utilizar las armas de fuego, solo material antidisturbios”

La megafonía volvía a funcionar:
“Les habla el capitán Stevens. Van a ser detenidos por la policía militar, depongan su actitud y bajen al control ”

Arensivia, situando ambas manos junto a la boca para potenciar el sonido, exclamó:

“Soy el cabo Arensivia, bajaremos y nos marcharemos de Gibraltá de forma ordená, todo ha sío un malentendío”.

“Les habla el capitán Stevens. Han producido un altercado público y han atacado a las fuerzas de seguridad. Están todos detenidos”.

El capitán pronunció la segunda frase célebre del día:
“Ríndanse y bajen de forma ordenada”.

“El ejérsito españó no se rinde. De aquí no nos movemos como no sea pa marcharnos de Gibraltá” respondió Arensivia.

El capitán inglés deseaba la respuesta recibida. En contadas ocasiones podía comprobar la efectividad de sus hombres y estas siempre solían ser pequeñas disputas de marineros borrachos en los bares de la zona del puerto. No dudó en dar la orden de desalojo. Los policías militares, por parejas, comenzaron a ascender manteniendo la media luna.

“Cagonlaputa que suben parriba. ¡ formasión defensiva de combate ¡ Malaguita tu con la mitad de pelones ábrete a la izquierda. Porcuna a la derecha jostia y dejá quentren por ermedio.
Los militares españoles desalojaron la hondonada situándose en ambas laderas,  en forma de V invertida, en cuyo vértice quedó Arensivia. La morfología del terreno facilitó la defensa. A medida que se acercaba, la formación inglesa desdibujaba la media luna inicial.

“A pedrás con ellos” ordenó Arensivia en total estado de agitación.

 Las piedras volaron hacia los ingleses, pero estas resultaron escasas. El ejército español sin munición se aprestó al cuerpo a cuerpo. La ladera izquierda, defendida por el Malaguita, era mas suave y hacía ella se dirigió la mayor parte del contingente inglés, hecho que fue observado por Arensivia.

“Porcuna, la mitá de tus jombres al flanco del Malaguita” gritó. “Málaguita te van refuersos. Ponlos atrás al trebolillo guevos”.

La rápida decisión del cabo fue acertada, el ataque inglés por parejas se descompuso, convirtiéndose en ataque individual hombre a hombre. Al disponer la formación española de un hombre mas, cada dos, pese a ser menos numerosa, decantó la refriega a favor de Arensivia y sus reclutas.

Esta vez el combate fue mas violento que el anterior. Los ingleses bien pertrechados y adiestrados se emplearon a fondo. Los reclutas españoles, en muy buena forma física subían y bajaban, golpeando sin descanso. Martinez cayó derrengado a las primeras de cambio, Rivas sin embargo consiguió arrebatar una porra a un contrario que quedó sin sentido. Con ella en la mano el combate ganó en versatilidad y belleza. Si, en algún caso, puede considerarse bella una refriega esta lo era sin duda.

Tras unos 20 minutos, los españoles continuaban haciéndose fuertes en las laderas, dada su posición de privilegio en altura. El mando inglés, viendo los escasos resultados y las continuas bajas decidió la retirada para reconsiderar la situación.

V

Dos todoterrenos del ejército de tierra español atravesaron La Línea a toda velocidad, saltándose medianas, jardines y el atasco de entrada a Gibraltar. El  teniente Extremera iba en el primero de ellos junto a 6 policías militares totalmente pertrechados con armamento ligero. Había recibido la llamada de Arensivia contándole la situación y sin pensárselo dos veces ni comunicárselo a sus superiores, ordenó a 12 policía militares seguirle a una misión urgente.

Los vehículos llegaron al paso fronterizo, deteniéndose frente al puesto de control inglés. Varios guardias civiles se acercaron al contingente, algo perplejos y extrañados por la presencia militar. Igualmente la cuatro policías de frontera inglesa se situaron frente a los vehículos militares.

“Soy el teniente Extremera, vengo a recoger a un grupo de soldados españoles que están siendo atacados por el ejército inglés”

La actitud hosca y seria del teniente, reforzada por la formación de la policía militar y sus ametralladoras tras el, hizo que el oficial inglés tomase muy enserio la situación.

“Este es territorio soberano inglés. Tienen ustedes prohibida la entrada, le ruego que se retire usted y sus hombres”

La situación era cada vez mas tensa. Al grupo se unió un teniente de la guardia civil y otro oficial inglés de fronteras. No sin esfuerzo, consiguieron que Extremera les contara el motivo de su presencia, incluido el origen del asunto: el robo de la cartera por el macaco.

            Las autoridades civiles y militares de Gibraltar se reunieron de urgencia. De lo que allí se habló nada se sabe y, por no introducir elementos de ficción, proseguimos el relato a partir de las propuestas. Las autoridades gibraltareñas tenían muy claro que el incidente debía de ser solucionado con urgencia antes de que la noticia se propagase por los medios de comunicación.

            Sir Wallas Rampling se desplazó al paso fronterizo proponiéndole al teniente Extremera que ordenase a sus soldados “deponer pacíficamente su actitud”, pasar por las instalaciones policiales para tomarles datos y declaración, tras lo cual abandonarían Gibraltar.

            Extremera se interesó por los militares que habían sido detenidos por la policía.

“Los detenidos se encuentran bajo los procedimientos de la legislación inglesa por alterar el orden público y atentar contra los cuerpos de seguridad, por lo que deberán de continuar en arresto preventivo hasta que se produzca la vista judicial” respondió el alto cargo inglés.

“Señor, en este caso, dijo Extremera en tono solemne, mis soldados no serán detenidos. Están bajo la jurisdicción militar del ejército español. Permítame subir para proceder a su retirada y posterior abandono. Igualmente quedarán bajo mi mando los militares detenidos.

Viendo la determinación del militar español y ante el temor de que el incidente se alargara y se convirtiera en conflicto, Sir Wallas Rampling, relizó una nueva propuesta.

“Teniente, puede usted retirar a sus hombres, pero, de ningún modo, puede entrar a Gibraltar con sus vehículos militares y sus hombres armados”

“Señor, agradezco su propuesta, pero comprenderá que, por mi rango, no puedo ser conducido en un vehículo militar inglés y además desalmado”

            El asunto seguía enfarragoso. Mientras tanto en la zona de la ladera Arensivia y sus hombres mantenían la posición. El militar cavilaba. Con la mirada perdida en la bahía de la Línea, un pensamiento le rondaba la cabeza una y otra vez. “Ya que estamos…………..¿por qué no?”

            El teniente de la guardia civil intervino en las negociaciones, proponiendo desplazar al teniente Extremera, desalmado y en el vehículo de la Benemérita, puesto que existen precedentes de la entrada de la guardia civil en el peñón en circunstancias excepcionales de seguridad.

            Todas las partes se mostraron de acuerdo y Extremera fue conducido a la ladera superior. Al llegar observó el amplio despliegue militar. El oficial al mando se le acercó con gesto hosco. Extremera se cuadró, realizó un saludo militar y sosteniéndole la mirada dijo:

“Soy el teniente Extremera del ejército español, vengo a retirar a mis hombres, ruego ordene replegar a los suyos”.

            El militar inglés le devolvió el saludo ordenando a su subordinado mandase retirada de la posición y formación al fondo de la explanada. En minutos la guarnición inglesa se encontraba en perfecta formación en un lateral. Fue entonces cuando Arensivia mandó bajar hacia la explanada.

            Ya en la explanada el cabo se cuadró ante el teniente y saludando dijo:

“A sus órdenes mi teniente” , “Mande formar en fila de a cuatro cabo”

            La columna militar en fila de a cuatro, encabezada por el teniente Extremera y el cabo Arensivia, descendió de la roca entrando en la ciudad. Cerrando la formación el vehículo de la guardia civil y un vehículo militar del ejército británico.

            Junto a la comisaría se encontraban los militares detenidos que se incorporaron a la columna.  El singular desfile siguió descendiendo por diversas calles, llegando al llano del aeropuerto y, tras el, el puesto fronterizo.

            Una vez que todos los hombres quedaron en territorio español, el teniente Extremera saludó a los militares ingleses, a los guardias civiles y, sin mediar mas palabras, subió al todo terreno con sus PM fuertemente armados y se marchó de la misma forma que llego, a toda velocidad.

EPILOGO


            Entrada la madrugada, Extremera y Arensivia compartían mesa en un reservado con la Charo, la dueña del garito. El Malaguita y Porcuna hacía rato que subieron a un par de moritas.
“Coño Arensivia, cuéntamelo otra vez joder” dijo Extremera, muy nostálgico, con la mirada algo perdida apurando el guiski.

“Claro mi capitán, les dimos una buena a los ingleses……………………….”

Los “pelones” fueron arrestados. Durante un mes, a las siete de la mañana, tuvieron que recorrer, en carrera, la verja que rodea Gibraltar, con uniforme y dotación de combate completa. Un sargento procuró que no bajaran ni el ritmo del trote ni la intensidad de los “cánticos” militares, alguno de ellos con clara alusión a los ingleses y su peñón.

           




   








 

martes, 12 de julio de 2011

SABADO DE MUCHA SUERTE





Creo recordar que parte de la trama de la película de los entrañables Walter Matthau  y Jack Lemmon, llamada Dos Viejos Gruñones describía la vida de estos personajes, en un pequeño pueblo de montaña, donde, aparte de hacerse putadas a cual mas gorda durante 50 años, el mayor entretenimiento era la pesca en un lago. Imaginad lo que supone pescar durante 50 años en un gran charco, en los mismos puntos de fondeo, con los mismos aparejos y las mismas especies de peces. Creo que pocos mantendríamoa la afición de la pesca al convertirse esta en una rutina tediosa.

Pero nuestros personajes volvían al lago una y otra vez con la misma ilusión, pues cierta vez les picó un enorme pez que habitaba en las profundidades, no recuerdo el apelativo que le daban. Su objetivo desde entonces fue el de clavar tan maravillosa bestia, mientras seguían pescando lo habitual.

Como en tantas otras cuestiones entramos en el terreno de la motivación, de los retos, de la superación en la pesca. ¿Qué nos hace desear la llegada del fin de semana y embarcarnos? Siempre una motivación. Un día a doradas, otro a dentones, otro a por melvas, y así salida tras salida. ¿imagináis pescar sábado tras sábado un dentón durante años? Lo que en un principio nos proporciona satisfacciones inenarrables, con el paso del tiempo se convierte en una acción rutinaria carente de emoción.

            Creo que mi trayectoria pesquera ha sido una continua serie de motivaciones y superaciones, en materiales, técnicas y capturas. Tras los años de corcheo pasé al surfcasting, del surfcasting a una neumática, de la neumática a una lanchita que varaba en la arena del Rincón. Con ella comenzamos a utilizar GPS y sonda, los chambeles dieron paso a las cañas de bote, cortas y rígidas, de los aparejos mejor no recordar, pero que magníficas pesqueras de sargos, herreras, besugos, brótolas……..

            Tras un breve paso por Puerto Marina llego a la Bajadilla continuando la evolución, no parando las motivaciones. Cambios continuos de cañas y aparejos, aprendizajes en la pesca selectiva gracias a los nuevos colegas. Técnicas muy diferenciadas para las distintas especies. Las cañas cada vez mas largas y sensibles, aparece el fluorocarbono, los carretes evolucionan hasta el GS-9 y después al Fin-or, sin olvidar el magnífico Tanakon eléctrico.

           
            En los largos ratos de contemplación de puntero mas de una vez me he preguntado ¿disfrutaré de todo esto año tras año? ¿llegará un día en que pierda la ilusión por hacer en cada salida lo mismo? ¿perderé el interés por clavar siempre las mismas especies?. De hecho ya hay algunas de ellas que no me motivan pese a su abundancia y pesca entretenida como los congrios, caballas, besugos o jureles que no hace tanto tiempo me daban ratos inolvidables.

            Todos conocemos a antiguos amigos “muy fiebres” que un buen día cuelgan las cañas y no se les vuelve a ver. ¿Me pasará igual???  Ciertamente no me podía dar una respuesta exacta…………..Hasta este sábado.

            Os contaré que decidimos ppkk, Juanito Peskanova y un servidor echar unos lances a los 184 metros de profundidad con los eléctricos. Mi planteamiento fue simple, ya que estamos aquí pues a por grandes, nada de chambelear besuguitos, y así preparé el aparejo, la caña de 80 libras y el supertanakon. El cebo un calamar de unos 750 gramos, enorme y enterito.

            No pasó mucho tiempo cuando llegó la picada, seca y brutal, con la consiguiente fuga y salida de hilo.

            No entraré en detalles, son lo de menos,  imaginad que son los de siempre en este tipo de relatos de grandes picadas. Que si el bicho podía con el carrete totalmente frenado, que si el Tanacom no podía recuperar una cuarta, que si carreras van, carreras vienen, etc, etc. Como digo da igual.

            Tras mas de 20 minutos y dejándome hecha una mierda la espalda y brazos, el hilo se corta cuando faltaban 70 metros, una enormidad tal como gestionaba el pez su captura, pues en todo momento era el quién mandaba.

            ¿Por qué partió? Grosor, nudos, mala maniobra de recuperación, por torpeza mía…..  Sinceramente me importa un carajo. Lo que realmente me importa y mucho es el hecho de tener respuesta a mi pregunta.

            Sé que algún día ese impresionante animal volverá a entrarme por derecho y allí lo estaré esperando nuevamente, así pasen los años y esta vez si que no tendré dudas si el hilo o los nudos son los correctos.

            Durante todo el día opinamos sobre que especie podría ser ¿un enorme congrio? ¿una cherna?.............que mas da, era el pez mil veces soñado, la picada tantos años esperada, de esas de documental. Ahora sé que existe, que está ahí y que buscaré nuevamente el desafío por años que pasen.

            El sábado me venciste amigo, pero me dejaste algo infinitamente mejor que tu cuerpo en la bañera y una foto bacilona. Me dejaste mucha ilusión y por muchos años.

            Hasta pronto y………..gracias macho.